Dicen por ahí que los satélites de observación del clima han detectado que el volumen de agua dulce en el ártico se ha disparado. Dicen los redactoes de estas noticias que es cosa del Giro de Beaufort, misteriosa corriente que hace girar en el sentido de las agujas del reloj los hielos del ártico. A cuenta del actual deshielo, las aguas de la corriente han empezado a circular más libremente y bajo la influencia de los vientos, el resultado es que en el ártico se ha creado una enorme bolsa de agua dulce que hace que el mar en la zona se haya abombado 15 cms en un visto y no visto.
Si se detiene el Giro de Beaufort o cambia de dirección, esa masa de agua fría y dulce caería desde el polo norte hacia los océanos, en el caso de Europa, podría afectar a la circulación de las corrientes marinas del Atlántico produciendo un enfriamiento del clima en Europa. En todo caso el Giro de Beaufort es un misterio para los estudiosos de las corrientes marinas. Los que estudian el eje de la tierra y el polo norte magnético no se dedican a las corrientes marinas, así que unos y otros ignoran que las dos cosas pueden estar en el mismo sitio, y relacionadas como la punta de arriba de una peonza y el resto del juguete.
En todo caso, ahora va el Giro de Beaufort y en lugar de pararse se acelera, calentando las costas a su alrededor, todo el norte de Siberia, Europa y el continente americano, o mejor dicho la capa superficial de hielo que hay debajo de este suelo. Puede que haya más agua dulce ahí abajo que nadie haya calculado y que se anime a apuntarse a la broma planetaria. Con el agua circulando libremente por el Ártico ya exisitó una época que alcanzó su punto máximo en el Óptimo Climático Medieval al que siguió la Pequeña Edad del Hielo que acaba de terminar a principios del siglo pasado. Cuando se plantaban vides en Inglaterra y había 5.000 vecinos y 400 granjas en Groenlandia.
Es evidente que en aquellas fechas los hielos eran aún menores que los actuales, el Giro estaría cerca de donde está y el agua dulce en los océanos tuvo que ser necesariemente mayor. Por lo menos durante los años que duró, que no fueron exactamente pocos, del 800 al 1.300. Antes, entre el 500 a.c. y el 500 d.c. también hubo época cálida, cuando los romanos. El anterior duró entre 5.000 y 9.000 años, terminó hace unos 4.000. Madrid se ha ofrecido como sede de la Copa América, y todas las regatas y pruebas náuticas cuando el mar llegue al Manzanares, mientras tanto las autoridades viajarán por el mundo a pensión completa en hoteles y restaurantes de lujo por el bien de los ciudadanos paganinis. Y tratarán de vender sus casas en primera línea de costa a los incautos que piquen.
Si se detiene el Giro de Beaufort o cambia de dirección, esa masa de agua fría y dulce caería desde el polo norte hacia los océanos, en el caso de Europa, podría afectar a la circulación de las corrientes marinas del Atlántico produciendo un enfriamiento del clima en Europa. En todo caso el Giro de Beaufort es un misterio para los estudiosos de las corrientes marinas. Los que estudian el eje de la tierra y el polo norte magnético no se dedican a las corrientes marinas, así que unos y otros ignoran que las dos cosas pueden estar en el mismo sitio, y relacionadas como la punta de arriba de una peonza y el resto del juguete.
En todo caso, ahora va el Giro de Beaufort y en lugar de pararse se acelera, calentando las costas a su alrededor, todo el norte de Siberia, Europa y el continente americano, o mejor dicho la capa superficial de hielo que hay debajo de este suelo. Puede que haya más agua dulce ahí abajo que nadie haya calculado y que se anime a apuntarse a la broma planetaria. Con el agua circulando libremente por el Ártico ya exisitó una época que alcanzó su punto máximo en el Óptimo Climático Medieval al que siguió la Pequeña Edad del Hielo que acaba de terminar a principios del siglo pasado. Cuando se plantaban vides en Inglaterra y había 5.000 vecinos y 400 granjas en Groenlandia.
Es evidente que en aquellas fechas los hielos eran aún menores que los actuales, el Giro estaría cerca de donde está y el agua dulce en los océanos tuvo que ser necesariemente mayor. Por lo menos durante los años que duró, que no fueron exactamente pocos, del 800 al 1.300. Antes, entre el 500 a.c. y el 500 d.c. también hubo época cálida, cuando los romanos. El anterior duró entre 5.000 y 9.000 años, terminó hace unos 4.000. Madrid se ha ofrecido como sede de la Copa América, y todas las regatas y pruebas náuticas cuando el mar llegue al Manzanares, mientras tanto las autoridades viajarán por el mundo a pensión completa en hoteles y restaurantes de lujo por el bien de los ciudadanos paganinis. Y tratarán de vender sus casas en primera línea de costa a los incautos que piquen.

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