Según el teorema del cascanueces, las estrellas funcionan igual que las nueces. Cuando se aumenta lentamente la presión sobre la nuez, ésta estalla dispersando los trozos de su cáscara, pero cuando la presión se ejerce con mayor rapidez, la cáscara en lugar de salir despedida se colapsa sobre sí misma. Y eso es exactamente lo que había antes del big bang de este universo, una nuez metida en un cascanueces que incrementó su presión de forma tan rápida que se copasó sobre sí misma, y nosotros lo vemos desde dentro. En breve veremos colapsadores de materia subastados por la red para poder divertirse en casa generando pequeños agujeros negos del tamaño de una nuez comprimida en los que se desarrollarán universos que podremos observar al microscopio para diversión de los niños de nuestra dimensión.

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